Pueblo cafetero del Suroeste en
el que sus habitantes conservan la costumbre de caminar por
el Parque Principal y compartir un tinto en las mesas ubicadas
bajo la sombra de sus frondosos árboles. Atractivos poco
comunes captan el interés de los visitantes, como los
petroglifos tallados por los indígenas en grandes rocas
de la zona y un SPA dirigido únicamente a turistas en
plan de descanso y reflexión interior. En sus áreas
rurales hay cascadas, balnearios naturales, caminos de arrieros
y cerros que sirven de miradores naturales. |