Junto al silletero, sus compañeras inseparables: las plantas. Provenientes de los bosques altoandinos, de los jardines propios o del vecindario, de los huertos, de los potreros o de los viveros comerciales, las plantas están presentes tanto en la estructura (madera y follaje) como en la decoración (flores y frutos) de los diferentes tipos de silletas. Árboles como el canelo, el pino ciprés o la araucaria proveen la madera para construir el armazón base, la silleta misma; mientras que el chusco o el bejuco tripe’perro se utilizan para dar el soporte al follaje de helechos, de cycas o de pinos. A partir de esta estructura, el silletero combina, de infinitas formas, las flores, con las cuales plasma su obra acorde con sus gustos, sentimientos y pasiones.

Las plantas usadas en las silletas proceden de diversos lugares: algunas son nativas de nuestros bosques andinos, especialmente los árboles, de donde se obtiene la madera con la que se construye la estructura; las hojas, que sirven de soporte o base, y las flores silvestres, presentes en las silletas tradicionales. De estos bosques, también, el silletero obtiene orquídeas, cardos, anturios y un sinnúmero de especies que sólo allí puede encontrar; mientras que de sus jardines provienen begonias, clavellinas, campanitas, mermeladas, lirios, estrellas de Belén, entre otras. Otras plantas, en especial las de valor comercial, han sido introducidas desde continentes como África o Europa, y se han cultivado y mejorado en nuestro medio, entre las que hay que destacar los pompones, y sus múltiples formas; las gérberas, de impactantes colores; así como las rosas, los claveles, los agapantos y las dalias.

 

El Desfile de Silleteros es dinámico, evoluciona, se recrea, y, con éste, han cambiado también las variedades de plantas, y especialmente de flores, que los silleteros emplean en sus silletas. Estos cambios, a lo largo de los cincuenta años del desfile, han sido a causa de la introducción de nuevas variedades comerciales, al uso de algunas plantas silvestres que anteriormente no eran consideradas por los silleteros y a que algunas plantas han ido quedando en el olvido debido a su poco cultivo o a la pérdida de valor comercial. Estos aspectos revelan, además, cuán diversa y variada es nuestra flora, que brinda al silletero múltiples posibilidades de uso.

El silletero busca la exclusividad, la variedad, el colorido, la expresión artística, y lo plasma todo mediante la selección y disposición de las flores en la silleta. Es por ello que, año tras año, busca nuevas plantas, nuevas formas de uso, innova experimentando combinaciones diferentes, especialmente en las figuras que pueden observarse en las silletas emblemáticas. Es habitual, por ejemplo, el empleo de semillas o cápsulas de frutos secos para realizar decorados originales o lograr tonalidades únicas. También, puede verse al silletero en la búsqueda exhaustiva de flores nuevas en los diferentes mercados del país, o sembrando en sus huertas nuevas variedades de flores exóticas, para, con ello, impactar al público, al jurado o al espectador desprevenido que observa este espectáculo multicolor.

Plantas y silletero se conjugan para dar vida al desfile, a la ciudad, al espíritu del pueblo antioqueño, amante por naturaleza de las flores, cultivador por excelencia, admirador de la belleza y el esplendor que ellas irradian y preservador de una tradición que lleva en su sangre. Plantas y silletero, símbolos de una ciudad que, como Medellín, se refleja en sus flores.