Este corregimiento de Medellín, localizado en una zona montañosa al oriente de la ciudad, ofrece un atrayente paisaje de clima frío, que comprende zonas de reserva forestal, una hermosa laguna, humedales y numerosas quebradas y nacimientos de aguas.

 

Santa Elena se conecta con Medellín por la antigua vía que, en 1925, unió al Valle de Aburrá con el Valle de San Nicolás de Rionegro, lo cual estableció las bases de lo que hoy conforma una ciudad-región de gran prosperidad y atractivo. En la actualidad, también se puede acceder a Santa Elena por la vía al Aeropuerto Internacional José María Córdova y por la autopista Medellín-Bogotá.

Rasgos topográficos propios y muy variados paisajes y microclimas caracterizan este territorio conformado por un conjunto de veredas. Barroblanco, El Cerro, El Llano, El Placer, El Plan, El Porvenir, El Rosario, La Palma, Mazo, Pantanillo, Perico, Piedragorda, Santa Elena Central y San Ignacio son los parajes donde transcurre la vida cotidiana de los herederos de la tradición del silletero, aquel campesino cultivador y comerciante de flores, a quien cada mes de agosto, en Medellín, se le rinde homenaje en el Desfile de Silleteros.

A finales del siglo XIX, los campesinos de Santa Elena destinaban sus huertos a la producción de pancoger, y comercializaban en Medellín sus excedentes, al igual que flores, leña, “tierra de capote”, helechos y cuido para aves. Hacia mediados del siglo XX, Santa Elena vivió un momento de auge y esplendor de la floricultura campesina, hasta que, posteriormente, poderosas industrias tomaron el mando del negocio de exportación de flores al mercado mundial.

Santa Elena siempre fue considerada como un buen lugar para temperar. Algunas familias de Medellín tenían fincas y quintas en estas tierras, donde pasaban largas temporadas. Existen testimonios, de quienes eran niños por aquellos años, sobre cómo hacían este viaje en una silleta, a las espaldas de un carguero. Porotro lado, en busca de las comodidades de la ciudad, muchas familias campesinas de Santa Elena han extendido sus parentelas por los barrios del oriente de Medellín.

En Santa Elena, territorio de excepción, se adelanta un interesante proyecto ecológico, el Parque Arví, que, asociado a una red de antiguos caminos del periodo colonial y a un bello y sereno paisaje natural, involucra casi todo el corregimiento. En Santa Elena tienen asiento instituciones como Comfenalco y su Parque Ecológico Piedras Blancas, donde se localiza la primera represa para el abastecimiento de agua potable que tuvo Medellín, y la Universidad Nacional de Colombia, con sus sedes Agrícola y Forestal.

Hoy, Santa Elena, famosa por los silleteros y silleteras que desfilan anualmente en el máximo evento de la Feria de las Flores, es un territorio de paisaje abierto en el que conviven costumbres rurales y estilos de vida cosmopolitas. Es frecuente encontrar que en las veredas habiten, además de la comunidad campesina tradicional, jóvenes profesionales, artistas y artesanos, parejas de jubilados y estudiantes universitarios, en calidad de propietarios o pagando el alquiler de pequeñas y acogedoras fincas, con sus casas rodeadas de jardines. Coexisten allí, por tanto, formas tradicionales de vivienda campesina y arquitectura rural moderna, como también predios con vocación agrícola, fincas de recreo, hospedajes y centros de esparcimiento.

 

En Santa Elena se vive bien, en la tradición o en la modernidad, ya sea por temporadas o todo el año, gracias a su saludable clima y al apacible transcurrir del tiempo, sin ruidos ni acelere, en un entorno de aire puro y de confianza.