| Una Tradición de
Café, Carbón y Arriería
Turismo de aventura, de descanso, de conocimiento
de la producción cafetera, climas cálidos, templados
y fríos
de todo se encuentra y se puede hacer en
el Suroeste antioqueño, una de las regiones del departamento
de mayor y excelsa tradición paisa.
Al salir de Medellín por la Autopista Sur, la vía
invita a viajar por privilegiadas tie-rras que muestran diversos
pisos térmicos, desde el caliente hasta el frío,
y gozar de toda clase de turismo, desde el que busca el descanso
sosegado hasta el de las más altas aventuras.
La Troncal del Café es la principal vía de la subregión.
Cruza por Amagá (municipio de vocación cafetera
y minera gracias al carbón), ubicado a sólo una
hora de Medellín, y se extiende por varios lugares hasta
llegar a Jardín (tres horas y media de viaje), la municipalidad
más alejada, ya en límites con el departamento de
Caldas.
Esta Troncal cruza un terreno quebrado que hace pensar en las
proezas de sus colonizadores, los mismos que transitan los habitantes
actuales que mantienen muchas de las tradiciones de sus antepasados,
razón que hace más acogedor la estancia del turista.
La temperatura, en la zona cafetera, mantiene un
promedio de 24°C. Pero es fácil encontrar más
altas, sólo basta con dirigirse a Bolombolo -corregimiento
de Venecia- o cruzar el canón del río Cauca, en
lugares como La Pintada. Estos últimos lugares han poseído
por más tiempo una verdadera intención turística,
y cuentan con la infraestructura hotelera necesaria para satisfacer
los diferentes gustos.
En esta subregión se puede gozar de dos rutas: las denominadas
Ruta del Café y el Carbón, que comprende un grupo
de municipios que ha sustentado su economía de la explotación
carbonífera y del cultivo cafetero. Esas localidades son
Amagá, Angelópolis y Titiribí, en más
importante instancia, aunque vecinos como Fredonia también
han sacado provecho de algunas minas.
En esos lugares es posible co-nocer todo el proceso de explotación
y transporte del carbón natural, así mismo ocurre
con el café, de gran tradición en el Suroeste y
con varias fincas que ofrecen servicio de alojamiento.
Municipalidades como Angelópolis, ubi-cada a sólo
48 kilómetros de Medellín, ofrecen además
atractivos como la Granja Autosuficiente Los Yarumos, senderos
ecológicos, cascadas, vegetación silvestre a lo
ancho de la Vía Parque, ubicada en la Reserva Forestal
y Productiva La Cuchilla, además en el Alto Romeral se
puede observar fauna y flora de extrema belleza.
Claro que la única vía de ingreso no es sólo
la Troncal del Café. La vía que comunica a Medellín
con el suroccidente del país también penetra en
la región, y visita municipios como Santa Bárbara
y La Pintada.
Santa Bárbara ofrece la opción de caminos ecológicos
y sitios de gran valor natural, donde los caminantes son frecuentes
y se cuenta además con cerros de donde se lanzan parapentistas.
En otra esquina del Suroeste, a orillas del río Cauca se
posa La Pintada, el municipio más joven de Antioquia, turístico
en un 100%, desde los años en que oficiaba como corregimiento
de Santa Bárbara. De clima cálido, como todas las
tierras aledañas al Cauca, posee hoteles, hosterías,
piscinas, sitios de esparcimiento nocturno y ha tomado auge la
práctica de ecoturismo, deportes extremos y de aventura
como el kayak, rafting y ciclomontañismo, entre otros.
El regreso a Medellín, desde La Pintada, es más
cercano por la vía que asciende al Alto de Minas y que
en su trayecto cruza a Santa Bárbara, municipio de alta
productividad agrícola y donde se puede visitar haciendas
y fincas cafeteras y ganaderas.
Pero de regreso a la Troncal del Café, la carretera -con
restaurantes típicos a lado y lado de la vía- se
entromete en las montañas de Amagá, región
carbonífera del departamento. Para los turistas es la oportunidad
además de adquirir artesanías, productos lácteos,
muebles rústicos y de ferretería, servicio de mantenimiento
de carros, entre otros.
Después de Amagá, de la Troncal se desprende un
ramal que conduce a Fredonia y Venecia, dos municipios cafeteros
por excelencia. Y descendiendo por la Troncal, a hora y media
de Medellín, se llega al cañón del río
Cauca y a Bolombolo, corregimiento de Venecia que se posa en su
orilla oriental y que debe su nombre al cacique indígena
de la región a la llegada de los conquistadores españoles.
La Ruta del Café comprende municipios como Venecia, Tarso,
Fredonia y Jericó, con fincas cafeteras donde se puede
conocer el proceso de producción del grano. Además,
el clima templado es propicio para disfrutar del alojamiento en
cómodas casa finca, hostales y hosterías que se
han ubicado en la zona.
En Venecia se ofrece un atractivo para los amantes de escalar
montañas, el Cerro de Tusa (Cerro Tusa dicen otros). Se
trata de una montaña en forma de pirámide única
en el mundo, y se asegura que servía de centro de adoración
indígena. Su ascenso se hace en tres horas.
En Bolombolo surgen varias vías: una que sigue el curso
del Cauca y comunica con Santa Fe de Antioquia; otra que parte
con rumbo a Jericó y conduce a La Pintada, también
a orillas del Cauca; y la misma Troncal que sigue su curso hasta
Jardín.
En la vía Bolombolo - La Pintada se construye Cauca Viejo,
una parcelación que es réplica de un poblado antioqueño
de un siglo atrás, y se ubica cerca del ingreso a Jericó.
Ahora que se menciona a Jericó, su cielo se inunda con
cometas de colores que se elevan del Cerro de Cristo Rey. Conserva
la casa natal de la Madre Laura, hoy reconocido museo que guarda
elementos utilizados por ella en sus labores cotidianas de evangelización
católica.
Támesis expone a unos pocos kilómetros del casco
urbano escrituras en piedra, petroglifos, que antiguos indígenas
dejaron a su paso. Se ubica a sólo tres horas de Medellín,
a 108 kilómetros de distancia, y lugares como Cerro de
Cristo Rey, Playas del río Frío y balnearios son
visitados con frecuencia por su belleza, además se puede
disfrutar de las frutas de la región. Se cultiva el cacao
y, como es habitual en el Suroeste, el café.
Támesis hace parte de la conocida Ruta de la Arriería,
que consiste en una serie de caminos tradicionales que llegan
a los municipios de Valparaíso y Támesis y que unen
con La Pintada, es decir, de las montañas cafeteras al
cañón del río Cauca.
Apenas 100 kilómetros separan a Valparaíso de Medellín,
en un recorrido de poco más de dos horas, con acceso a
ríos como El Volcán y El Pescado. Se debe visitar
allí la Casa museo Rafael Uribe Uribe, general y político
colombiano oriundo del municipio y asesinado a principios del
siglo XX.
Otros desvíos que parten de la Troncal del Café
son los que conducen a Concordia, Salgar, Urrao y Ciudad Bolívar.
Este último está asentado entre dos montañas
y es atravesado por una larga avenida que parte en dos su parque
principal. Es ruta obligada para los viajeros que se dirigen al
departamento del Chocó. Sus fincas cafeteras y balnearios
son destinos rurales de gran acogida.
A dos horas de Medellín, en la margen occidental del río
San Juan, se encuentra Hispania, municipio con un camino de piedra
denominado Parque Lineal que conduce al río Pedral, famoso
por sus charcos y miradores.
A diez minutos de Hispania, el paraje Puerto Boy propone una desviación
hacia Betania, desde donde se divisan los Farallones del Citará,
[de Ciudad Bolívar y Andes se ven de costado], que sirven
de límite natural entre Antioquia y Chocó. Es una
belleza inmensa la imagen que, en las mañanas, da el sol
cuando rebota en las rocas de los altos picos de los cerros San
Nicolás, El Colón, y el de la Teta.
De Hispania se llega a Andes, el municipio más próspero
en materia económica del Suroeste, con balnearios en inmediaciones
del río Tapartó y hostería de Comfenalco.
Y vecino suyo es Jardín, el destino turístico de
mayor crecimiento en los últimos lustros. De clima templado
rayando en frío, esta localidad goza de una arquitectura
que llevó a que su iglesia, junto al Parque Principal,
fuesen declarados monumentos nacionales en 1982.
Dulces tradicionales, casas antiguas, balcones y paredes llenas
de flores son denominador común en Jardín. Su monumental
iglesia de estilo gótico se conjuga con el camino de arrieros,
la garrucha, los trapiches y las trucheras. En su plaza de piedra,
cafeterías y restaurantes con sillas y mesas al aire libre
están prestas para recibir al visitante.
El Suroeste está lleno de sorpresas en su entramado de
montañas y riscos, cañón del río Cauca
y todos los pisos térmicos. Son tantas las opciones para
conocer que no se debe apurar el paso. La ruta de la Troncal del
Café pone su ritmo, el color. El visitante sólo
debe gozar.
Esta subregión tiene
las siguientes rutas internas :
* Ruta del Café y El Carbón.
* Ruta del Café.
* Ruta de La Arriería. |